viernes, 9 de noviembre de 2007

LA BIBLIOTECA DE ASURBANIPAL



Abstrac

En el siglo VII a.C. Surge la primera biblioteca del mundo. Asurbanipal, fue el último en la larga serie de conquistadores del imperio Asirio. A el se le deben las primeras copias de antiguas obras babilónicas que este rey amante de las letras coleccionaba. El lector podrá encontrarse con la historia de la biblioteca de Asurbanipal, la vida de este monarca, el contexto geográfico e histórico para concluir con el legado cultural y los últimos informes de este hallazgo histórico.

Introducción

La primera biblioteca del mundo fue construida por el imperio asirio.
Su nombre se debe a Asurbanipal (669-627 A.C.) quien fue el último rey del imperio Asirio que reinó durante los años 668-630 A.C.
Con este trabajo de investigación se pretende desarrollar desde un marco teórico, histórico y geográfico la historia de la biblioteca de Asurbanipal. Para ello, ubicaremos a la biblioteca en el momento histórico en el que surge, desarrollaremos el imperio Asirio, el reinado de Asurbanipal; indagaremos en las primeras excavaciones en Asiria, las primeras escrituras cuniformes y se desarrollo; para concluir con la biblioteca de Asurbanipal.
Consideramos importante conocer el contexto histórico y geográfico en el que surge la primera biblioteca del mundo para comprender su importancia y su destrucción.
Para desarrollar los temas mencionados contaremos con distintas fuentes bibliografías: enciclopedias, diccionarios, libros y sitios de Internet específicos del tema.
Al finalizar el trabajo se concluirá con el legado cultural de la biblioteca de Asurbanipal y una apreciación personal del grupo.

Contexto histórico y geográfico.

Asiria

Asiria fue un país de la Antigüedad situado en el suroeste asiático, en el valle del río Tigris cuyos límites fueron: al norte las montañas de Armenia, al sur Caldea (Babilonia), al este la Media y al oeste la Mesopotámia. La ciudad más importante se hallaba a orillas del Tigris, al lado del templo de su principal divinidad Assur; la ciudad también se llamaba Assur o El-Assur y el país tomó el mismo nombre denominándose Asiria. La civilización asiria es muy antigua y floreció mucho antes que la egipcia. Así lo atestiguan los hallazgos arqueológicos que aparecieron entre las dunas de Nimrud y Khorsabad.

Geografía
Asiria se encontraba en la llanura cortada por algunas cadenas de rocas grises y algunas ondulaciones del terreno. El suelo está formado por arena o roca en un terreno bastante seco y con poca producción. Sólo en las orillas de los ríos había tierra fértil; también lograron tierras de labor y hasta huertos llevando el agua de los ríos al desierto.
El clima de la parte baja de esta región era seco y abrumador. En la comarca se producía el cereal (sobre todo trigo); no había árboles. En la parte alta crecían los bosques de nogales, plátanos, encinas y sicomoros. Durante tres meses había lluvia abundante y a veces incluso nieve. En el término se encontraban las magníficas canteras de arenisca blanda, alabastro fácil de trabajar y sacar lajas, y mármol. En las montañas del noreste se encontraban las minas de hierro, cobre, plomo y plata.
Los animales salvajes recorrían los desiertos y las montañas. En la actualidad (siglo XXI), casi todas las especies han desaparecido.

El pueblo asirio
Eran de la misma raza que el pueblo caldeo que habitaba más al sur, es decir, semitas. Se desconoce la composición étnica de los primeros asentamientos prehistóricos pero se cree por los estudios realizados que tal vez pertenecieran a un pueblo conocido como subarios que hablaban una lengua aglutinante. Después llegarían los nómadas semitas que al conquistar la región cambiarían dicha lengua por la suya flexiva que era muy parecida a la babilonia, hablada en tierras caldeas. También la escritura asiria era muy parecida a la escritura cuneiforme de Babilonia. Escribían sobre tablillas de arcilla.
En el siglo VII adC, este pueblo era ganadero y agricultor. Construían como vivienda unas chozas de arcilla bien compactada, algunas bastante grandes, con cuatro habitáculos y un horno redondo. Sabían tejer y trabajaban la obsidiana y el sílex para fabricar herramientas y otros utensilios. También modelaban muy bien la arcilla, muchos de cuyos objetos han llegado hasta nuestros días.
Solían enterrar a sus muertos en flexión, con las rodillas cerca del pecho. No tenían un lugar determinado que utilizasen como cementerio sino que los enterraban en los espacios cercanos a las chozas.
El pueblo asirio obedecía a su rey que a la vez era gran sacerdote del dios Assur. Al principio de su historia estos reyes fueron tributarios de los caldeos (de Babilonia), pero después consiguieron hacerse independientes e incluso llegaron a someter a los reinos de alrededor. El rey era además comandante en jefe del gran ejército que llegaron a tener; en teoría era monarca absoluto, aunque los nobles y gobernantes de las tierras conquistadas asumían casi siempre las decisiones en su nombre. Esta situación fue decisiva en los últimos reinados pues se sucedieron las revueltas e intrigas palaciegas, debilitando de este modo la organización y la administración del Estado que poco a poco fue perdiendo todo poder.
Asiria se fue convirtiendo en el centro de un nuevo imperio. Los reyes de los pequeños reinos vecinos no tenían otra opción que declararse súbditos del rey asirio y de pagar a modo de regalo grandes cantidades de oro, plata y piedras preciosas.

El ejército
Organizaron un gran y temible ejército compuesto por infantería y caballería. Fue el primer ejército que se conoce que utilizara armas de hierro.
La infantería estaba integrada por arqueros y piqueros que vestían protegiendo el cuerpo con una coraza hecha con trozos de cuero; la cabeza estaba defendida por un casco o yelmo de metal coronado por una cimera (se llama así a la cima del yelmo, generalmente adornada de plumas u otros ornamentos). El escudo era redondo. Empleaban como armas un arco curvado, flechas cortas, lanza y espada también corta.
La caballería contaba con unos caballos de poca alzada y cola ancha. No usaban estribo, ni silla, aunque a veces ponían una alfombra especial sobre el animal.
Los guerreros más ricos peleaban sobre un carro de guerra de 2 ruedas, tirado por 2 o 3 caballos que iban ricamente jaezados. El carro era muy ligero y estaba cerrado por delante.
Rodeaban el campamento militar con un muro construido con tierra. Dentro del muro alzaban las tiendas de tela sostenidas por un palo. Se saben todos estos detalles y más gracias a los bajorrelieves encontrados, en que se pueden ver escenas cotidianas: los soldados dentro de sus tiendas, un soldado preparándose la cama, otro guisando y otro que coloca objetos sobre una mesa.
Empleaban también algunas máquinas de guerra, como el ariete, que consistía en una viga gruesa que terminaba en una figura de cabeza de monstruo. Se le daba un movimiento de vaivén para que la cabeza diese contra el pie de la muralla con el fin de abrir una brecha. Otra máquina era la torre cuadrada, hecha de madera y muy alta para poder dominar la cerca enemiga; los guerreros se trasladaban dentro de este artefacto, que se deslizaba sobre una plataforma con ruedas. Abrían galerías subterráneas que llegaban hasta los muros defensivos y trincheras que situaban frente a la fortaleza.
Las expediciones guerreras se llevaban a cabo cada año por primavera con el rey al frente. La expedición consistía en la invasión de un pequeño reino al mismo tiempo que se procedía a talar el campo. Se cortaban las cabezas a los muertos y se tomaban prisioneros que eran encadenados para llevarlos consigo como esclavos o nuevos súbditos. Entre estos prisioneros siempre había obreros y mujeres. Antes del regreso despojaban la ciudad atacada y la prendían fuego. Después regresaban con un buen botín de guerra que era distribuido entre los soldados.
Este gran ejército contribuyó a que entre los años 1318 a.C. y 1050 a.C., el Imperio Asirio se convirtiera en el primer gran imperio militar de Mesopotámia. Con su gran profesionalidad consiguieron llegar hasta el lago Van en Armenia y por el oeste hasta el mar Mediterráneo. El gran imperio finalizó con la muerte de Tiglatpileser I (1116 a.C.-1077 a.C.).

Historia
Durante el tercer milenio a.C., la región de Asia estuvo dominada por la civilización de los sumerios que habitaban la llanura sur de Mesopotámia. En las investigaciones hechas a raíz de las excavaciones arqueológicas de la ciudad Siria de Assur se ha podido comprobar que las estatuas halladas tenían mucho en común con las encontradas en otros templos sumerios. Esto demuestra la gran relación cultural que sin duda existía entre ambos pueblos desde tiempos remotos.
Hacia el año 2000 a.C. invadió Mesopotámia el pueblo de los elamitas, pero más tarde entró otro pueblo nómada, los amorritas o amorreos, procedentes de Siria que conquistaron por el sur a los sumerios y por el norte a los sirios.
Se sabe que un siglo más tarde grupos de asirios mercaderes formaron colonias en Anatolia (actual centro de Turquía), y que allí establecieron un próspero comercio de metales preciosos y de textiles.
Entre los años 1813 y 1780 a.C., Asiria alcanzó la categoría de imperio. Fue el primer Impero Asirio, de la mano del rey Samsi-Adat I, hasta que en el año 1760, Hammurabi de Babilonia derrotó y conquistó a los asirios que pasaron a formar parte del Imperio de Babilonia.
El siglo XVI fue un periodo de invasiones y gran confusión por toda Mesopotámia. Asiria se vio bajo el control de unos y otros invasores (los mitanni y los hititas sobre todo), hasta el siglo XIV en que el rey asirio Assur-Uballit I se liberó de sus opresores e incluso llegó a agrandar los límites de sus tierras. Los sucesores de este rey ampliaron más las fronteras y supieron enfrentarse a los pueblos de alrededor: urarteos, hititas, babilonios y lullubis.
Hacia el año 1200 a.C., una oleada de pueblos procedentes de la península Balcánica, conocidos como los pueblos del mar fueron los causantes del final del Imperio Hitita y del Imperio Egipcio. Uno de estos pueblos, llamado mushki, se asentó al este de Anatolia y fue una constante amenaza para Asiria. Otro pueblo (nómada y semita), el arameo, hostigaba continuamente a los asirios por el oeste. Asiria se hizo fuerte y resistió el empuje de estos pueblos, y endureció su ejército que a partir de entonces fue famoso por su crueldad y temido por sus enemigos, de tal manera que al verse amenazados y ante su proximidad no les quedaba más remedio que huir; la gente que quedaba en las aldeas o las ciudades atacadas era masacrada o llevada a Asiria como esclavos. Las ciudades eran saqueadas y después arrasadas, pero no se anexionaban al Estado asirio.
Este sistema de lucha y conquista fue variando con el tiempo. A finales del siglo X los reyes asirios ya anexionaron varios territorios de los arameos que estaban situados al este del río Jabur (en el valle central del Éufrates) y de los de la región de los ríos Gran Zab y Pequeño Zab.
En el siglo IX reinó Assurnasirpal II, desde el 884 al 859 adC. Construyó la ciudad de Calach y la hizo su capital, en sustitución de la antigua Assur. La arqueología de esta ciudad ha dado un verdadero tesoro en inscripciones halladas en los monumentos, sobre la historia de este rey. Se sabe de él entro otras cosas que sus campañas bélicas fueron numerosas, devastadoras y brutales.
En el siglo VIII surge un floreciente imperio militar que duró dos siglos. En este periodo histórico fueron tributarios de Asiria los fenicios, los israelitas y muchos pueblos de la Media y de Persia. Los asirios llegaron en su expansión hasta Egipto por el oeste y la frontera de la India por el este. Es una época de esplendor en que los reyes vivían con gran lujo, ejerciendo un gobierno despótico.
Durante esos años gobernó la dinastía de los Sargónidas, cuyo primer rey fue Sargón II que trasladó su séquito a una nueva ciudad llamada Dur Sharrukin (Fuerte de Sargón). Las ciudades se embellecieron con magníficos monumentos a costa de los cuantiosos tributos cobrados a los pueblos sometidos.
El rey Asaradón reinó en los primeros años del siglo VII. Llegó hasta Egipto y tomó la capital, Menfis. Su hijo Asurbanipal llegó más lejos, hasta Tebas e hizo campañas militares en Susa (Irán). A la muerte de este rey hubo una revolución interna. Después de estos acontecimientos hay pocas noticias históricas.
El fin del Imperio Asirio se debe a la gran derrota sufrida por su último rey Assur-Uballit II contra los medas y los babilonios. Asiria se fue debilitando con tantas guerras y con la amenaza constante de un nuevo pueblo que llegaba por el norte: los escitas. Babilonia recuperó su independencia y Ciaxares de la Media sitió y destruyó Nínive, la ciudad asiria poderosa y odiada por sus enemigos. Allí fue donde murió Saruco, el último rey despótico, en el año 612 a.C.

La industria
Los pueblos de Oriente comenzaron a utilizar el bronce hacia el año 2000. Fabricaron sus armas con esta aleación, haciéndolas mucho más eficaces. Los hititas o Hetitas, propagaron el hierro hacia el siglo X a.C., así es que los asirios en su época de apogeo del siglo VIII estaban ya bien dotados con las nuevas y mortíferas armas hechas con este metal.
El algodón o árbol de la lana, se conocía en la India desde tiempos remotos. Fue introducido en Asiria por el rey Senaquerib (hijo de Sargón II), que reinó desde el 705 al 681 a.C.

Religión
Los dioses eran muy numerosos en todo el territorio de Mesopotámia. Eran muy parecidos a los hombres en muchos aspectos, pero tenían una autoridad ilimitada. Era común a todos los pueblos de esta región el temor a los dioses. Mesopotámia estaba llena de grandes templos donde los sacerdotes ofrecían sacrificios. Había siempre una construcción mayor, un templo que sobrepasaba en altura a los demás, con forma de torre escalonada; es lo que se conoce como zigurat.
La religión en general en toda Mesopotámia no era como la de Egipto, optimista y con esperanza en el más allá. Por el contrario se vivía con un temor permanente y miedo a los espíritus malignos y la muerte era muy temida pues el espíritu del hombre se marchaba a una penumbra eterna donde de ningún modo era feliz.
En Asiria el dios principal era Assur que dio nombre a la región, a la tribu y a una ciudad. El símbolo de Assur era el árbol de la vida, pues él era el dios de la vida vegetal. Más tarde cuando Asiria es ya un imperio militar, Assur se convierte en un dios guerrero y es identificado con el Sol. Su símbolo fue entonces un disco con alas, el mismo que tenían los hititas y que a su vez habían recibido de Egipto. La diosa principal era Isthar, diosa del amor, de la guerra y la fecundidad. Se le daban las advocaciones de "Primera entre los dioses", "Señora de los pueblos", y "Reina del cielo y la tierra" entre otras.
En la ciudad asiria de Nínive se encontraron unas listas pertenecientes a la biblioteca de Asurbanipal en que se podían contar hasta 2.500 nombres de divinidades, entre las que había pequeñas deidades locales. Los dioses mayores que se adoraban en las ciudades eran: Anu dios del cielo, Enlil señor de los vientos y tempestades, Ea señor de las aguas. El dios-sol Shamash era señor de la luz que asegura la vida y permite juzgar las acciones humanas con claridad. Era por tanto el dios de la justicia.
Marduk era un dios de Babilonia, pero fue adoptado y adorado en toda Mesopotámia. Llegó a ser un dios universal, dueño del mundo y primero entre los dioses. A pesar de ello, la religión asiria lo sustituyó por el dios nacional Assur en mitos tales como el de la creación del mundo. El hijo de Marduk y patrón de los escribas, Nabu, también fue adorado en Asiria.
Existían además unas criaturas al servicio de los dioses: los genios y los demonios que podían ser tanto benefactores como maléficos. Su misión era proteger o castigar a los hombres. Estos demonios cuando castigaban lo hacían de manera cruel y atormentadora. Podían golpear a los hombres convirtiéndose en fantasmas, hombres de la noche, devoradores de niños, etc.

Arte
El arte asirio (escultura, arquitectura, pintura y cerámica) se conoce a través de las excavaciones y posteriores estudios hechos en Nínive (actual Mossul) y otras ciudades del norte de Mesopotámia, que formaron parte de la civilización del pueblo asirio. Los arqueólogos que trabajaron en Mesopotámia estudiaron antes las antigüedades asirias que las babilónicas por razones de simple facilidad. Les era más sencillo acceder y seguir el rastro de las excavaciones de la ciudad de Nínive, donde se conservaban los cimientos en piedra casi intactos que en Babilonia, donde abundaba el adobe muy destruido por el paso de los siglos. Después de los estudios exhaustivos de los palacios, templos y trazados de las ciudades asirias fue más fácil para ellos seguir un plan practicado de antemano en ciudades mesopotámicas demolidas y casi totalmente destruidas.
Los verdaderos creadores del arte mesopotámico fueron los antiguos sumerios, pueblo que se supone de origen camita y que pobló estas tierras hacia el año 4000 a.C. El estilo de estas gentes fue asimilado después (desde el año 3000 al 1500 a.C.) por el pueblo semita de los acadios que también llegó a habitar esta región y se fundió con los habitantes anteriores y fue asimilado igualmente por los babilonios. Entre los siglos XI y VII a.C. el estilo sumerio adquiere pleno desarrollo con la civilización asiria y la neobabilónica.

Nínive

Nínive (de nombre asirio Ninua) era una importante ciudad asiria, cercana a la actual Mosul en Irak. Descrita en el Libro de Jonás como "ciudad grande sobremanera", se encuentra en la orilla este del Tigris, a lo largo del cual se extiende durante 50 kilómetros, con una anchura media de 20 kilómetros o más desde el río hasta las colinas del este. Toda esta extensa área es ahora una inmensa zona de ruinas.
Situada en la confluencia entre el río Tigris y el Khosr, Nínive era un importante punto de paso de las rutas comerciales que cruzaban el Tigris. Ocupaba una posición central en las rutas entre el Mediterráneo y el Océano Índico, uniendo así el Este y el Oeste, recibiendo influencias y riqueza de muchos lugares. Llegó a convertirse en una de las más grandes ciudades antiguas de la historia.

Historia

Nínive es mencionada por primera vez alrededor de 1800 a.C. como un templo dedicado a Ishtar, en buena parte responsable de la temprana importancia que adquirió la ciudad. No hay demasiadas evidencias para decir que Nínive fuera construida por completo por los reyes asírios durante el segundo milenio a.C. Cuando Senaquerib convirtió a Ninua en la capital del reino a finales del siglo octavo a.C. (antes lo fue brevemente Dur Sharrukin), ésta ya era un antiguo asentamiento. Los nombres de monarcas posteriores como Shalmanasar I o Tiglath-Pileser I han aparecido en la acrópolis; ambos fueron activos constructores de Assur y el primero de ellos fundó además Nimrud (Calah). Nínive tuvo que esperar hasta los neoasírios, particularmente a partir de la época de Assurnasirpal II en adelante, para alcanzar un desarrollo urbanístico mucho mayor. A partir de entonces, sucesivos monarcas mantuvieron y fundaron nuevos palacios, así como templos dedicados a Sin, Nirgal, Inanna, Shamash, Ishtar, y Nabu de Borsippa.
Fue Senaquerib el que hizo de Nínive una ciudad realmente magnífica (700 a.C.). Diseñó amplias calles y plazas y construyó dentro del famoso "palacio sin rival", cuyo plano ha sido recuperado en gran parte, de unos 210 por 200 metros. Tenía unas 80 habitaciones, muchas de ellas repletas de esculturas en sus paredes. Gran parte de las tablillas de Nínive se encontraron aquí; algunas de las principales entradas estaban flanqueadas por toros con cabeza humana. En ese tiempo el área total de Nínive ocupaba unos 7 km² y 15 grandes puertas franqueaban el paso en sus murallas. Un elaborado sistema de 18 canales llevaba el agua desde las colinas hasta Nínive. Se han encontrado también algunas partes de un magnífico acueducto erigido por el mismo rey en Jerwan, a unos 40 km de distancia.
El esplendor de Nínive duró poco. Alrededor de 633 a.C. el Imperio Asirio empezó a dar muestras de debilidad y los medas atacaron Nínive. Estos volvieron a atacar, esta vez junto a Babilonia y Susa, en 625 a.C..
En 612 a.C., nuevamente, babilonios y medas se volvieron a reunir para el asalto de la ciudad. El asedio duró 3 meses, durante los cuales se emplearon todo tipo de tácticas, como desviar el curso del río Khosr o atacar a la vez por varios flancos para debilitar la defensa asiria. Finalmente, el ataque final se produjo por el cauce ya seco del río. Nínive cayó y fue arrasada hasta los cimientos. El imperio asirio llegó a su final, y los babilonios y medas se repartieron sus provincias.
Después de mandar durante más de seis siglos con una tiranía y violencia espantosa, desde el Cáucaso y el Mar Caspio hasta el Golfo Pérsico, y más allá del Tigris hasta Asia Menor y Egipto, la ciudad desapareció como un sueño.
Después de las excavaciones del siglo XIX, los conocimientos sobre el gran Imperio Asirio y su magnífica capital eran casi nulos. Vagos indicios nos llevan a pensar en su poder y grandiosidad, pero definitivamente sabemos muy poco sobre Nínive. Otras ciudades ya muertas, como Palmira, Persépolis o Tebas, dejaron tras de sí ruinas para marcar sus emplazamientos y mostrar su antigüo poder; pero de la imperial Nínive incluso su extensión era una mera conjetura.
En la época del historiador griego Herodoto (400 a.C.), Nínive ya era parte del pasado. Y cuando el historiador Jenofonte pasó por el lugar en su Anabasis, incluso el nombre de la ciudad había sido olvidado. Había desaparecido de vista, y nadie sabía de su importancia. Nunca más se levantó de sus ruinas.

Asurbanipal: Rey Asirio

Asurbanipal (a veces mencionado como Ashurbanipal, o Assurbanipal), fue el último gran rey de Asiria. Reinó entre el 669 adC y el 627 adC.
Hijo de Esarhaddon y Naqi'a-Zakutu, es famoso por ser uno de los pocos reyes de la antigüedad que sabía leer y escribir. Durante su reinado, la escultura asiria alcanzó su apogeo, lo cual se aprecia en los palacios de Nínive. Era conocido con diversos nombres, algunos textos latinos y medievales lo llaman Sardanapalus, los griegos lo conocían como Sardanapal, y en el Antiguo Testamento, es mencionado como Osnaper (libro de Esdrás, 4:10).
El rey Asurbanipal fue educado como un príncipe cuyo destino, en principio, no sería el de reinar, sino el de sacerdote o algún otro cargo importante de la corte. Fue educado en las artes y las ciencias. Fue un rey guerrero y culto. Él mismo escribe de su formación: […he leído intrincadas tablillas inscritas en los oscuros sumerio y acadio, difíciles de desentrañar…]. […estudié el saber secreto de todo arte del escriba…].
Su devoción por el conocimiento le llevó a distanciarse de los problemas de su reino y a dictar las órdenes a distancia lo que provocó que su gobierno se tornara despótico y cruel.
Los griegos falsearon su nombre, convirtiéndolo en Sardanápalo, e hicieron circular los relatos más insensatos sobre este poderoso monarca, relatos que recogieron de los persas. Estas calumnias pintaban a Sardanápalo como un afeminado que vivía en su palacio “igual que una mujer” y mataba el tiempo en “hilar lana púrpura de la más fina”. Tales fantasías han sido desmentidas por los murales de caza en la Sala de los Leones del palacio de Asurbanipal, donde le vemos luchando con un león virilmente y hundiendo una lanza en las fauces del salvaje animal.
Asurbanipal no solamente era un gran cazador, sino también un valiente guerrero, un audaz arquitecto y un propulsor entusiasta de las ciencias y la literatura
Este asirio no era bastante civilizado para vencer su innata crueldad; al contrario, cuenta con orgullo cómo “mató igual que a corderos” a los habitantes de una ciudad conquistada.
Asurbanipal no temía en absoluto turbar el reposo de los muertos en el país sometido. Después de una victoria sobre los elanitas, a su paso por Susa robó los sarcófagos de los reyes difuntos y llevó sus despojos a Nínive. “Así, los espiritus de los muertos estuvieron sin reposo”, dice este maníaco de la venganza.
En el reinado de Asurbanipal, el esplendor asirio era evidente no sólo en su poderío militar, sino también en su cultura y las artes. Asurbanipal creó la biblioteca de Nínive, la cual era la primera biblioteca que recogía y organizaba material de forma sistemática. En Nínive se recogió toda la literatura disponible en escritura cuneiforme en aquel entonces.
Otro conjunto de importancia extraordinaria es la correspondencia. Gracias a sus cartas muy diversas se puede decir, sin exagerar, que conocemos mejor los sucesos internos del reino asirio que los de muchos períodos posteriores de la historia. Lo mismo que las cartas del tiempo de Hamurabi, esta correspondencia atestigua que, en todas las circunstancias, cualquiera podía dirigirse al rey en persona. Un barquero que tenia que transportar la colosal estatua de un toro alado escribe: al rey mi señor, vuestro servidor asurbani: salud al rey, mi señor. Asurmuki me encargado que transporte el gran toro y los querubes de piedra. Los barcos no son suficientemente solidos y, además, no están dispuestos. Pero si tiene la benevolencia de hacernos algún regalo, haremos de forma que estén prestos y puedan remontar al río.
Otras muchas cartas tratan de la importación de caballos y mulos Asia menor para las cuadras reales. A veces se consulta al rey si estos animales deben instalarse en la cuadra o deben ser enviados al pasto.
Algunas tabletas de la biblioteca de Nínive conservan las versiones más completas del poema de Gilgamesh, en los lenguajes sumerio y acadio. Otras tabletas eran usadas como diccionarios sumerio-acadios, mientras que algunas contenían textos sobre astronomía y astrología. El juego más grande de tabletas, se encuentra en el Museo Británico, en Londres. Se trata de textos "proféticos", que enseñaban a los escribas a interpretar el significado de lo que presenciaban.
Asurbanipal era impopular con la corte y los sacerdotes, por lo que se hicieron contratos con los asirios destacados, miembros de la familia real e inclusive reyes extranjeros, para asegurar la lealtad al príncipe. El rey Esarhaddon murió durante una campaña militar en Egipto en 669 a.C., por lo que Asurbanipal subió al trono, en parte gracias a la tenacidad de su madre Naqi'a-Zakutu.
Al igual que con muchos reyes asirios, los inicios del reinado de Asurbanipal fueron marcados por guerras incesantes. Luchó contra su hermano Shamash-shum-ukin, quien había sido coronado rey de Babilonia, y que se había rebelado contra Asiria. Babilonia estaba apoyada por una coalición de pueblos del sur de Mesopotámia y Egipto. A la postre, Asurbanipal reconquistó Babilonia, y desmembró a la alianza en el vigésimo segundo año de su reinado. Instaló en Babilonia un gobierno títere bajo el mando del rey Kandalanu. Algunos antropólogos alegan que Asurbanipal y Kandalanu eran la misma persona. El rey asirio sometió también al imperio Elamita, destruyendo a Susa, su capital, y conquistó gran parte de los territorios actualmente árabes.
En la última década de su reinado, Asiria estaba en paz, pero enfrentando un declive importante. La documentación de esos años es muy escasa, e inclusive no se tiene certidumbre sobre la fecha exacta de la muerte de Asurbanipal. Algunas versiones dicen que reinó durante 38 años, mientras que otras hablan de 42.
Como su vida, la muerte de Asurbanipal esta envuelta en leyendas. Según persas y griegos, fue el último rey de Asiria, y cuando no pudo oponer más resistencia a los enemigos que invadían su país se encerró en su palacio de Nínive y se hizo quemar con su harén y todos sus tesoros. En realidad, Asurbanipal murió pacíficamente, bien aposentado en el trono que tanto amaba.
Con la muerte de Asurbanipal se precipita el derrumbamiento de Asiria.
La destrucción de Nínive fue tan absoluta que cuando un ejército de unos diez mil griegos entre cuyos oficiales se encontraba el historiador Jenofonte paso, más de doscientos años después, no encontró huella alguna de la ciudad cuyo asentamiento era bien conocido
En cualquier caso, la muerte de Asurbanipal abrió la puerta a las catastróficas guerras fraticidas entre sus hijos Ashur-etil-ilani, Sinsharishkun y Sin-shumu-lishir; y entre ellos y el nuevo rey de Babilonia, Nabopolasar.
La popularidad de Asurbanipal es tal que su nombre es frecuentemente usado en los niños de comunidades asirias.

Descubrimiento de la biblioteca de Asurbanipal: primeras excavaciones

En nuestros días, las excavaciones han sacado este mundo del olvido. El primer golpe de pala fue dado por un ingles, C.j.Rich, empleado de la compañía del Asia Oriental en Bagdad. Todavía muy joven en 1811, visito las ruinas de Babilonia por vez primera y los vestigios de una época tan lejana despertaron en el un interés apasionado. Aquí como en Nínive y en otros lugares, levanto planos, tomo apuntes y comenzó las excavaciones. Diez años mas tarde moría del cólera. En comparación con los hallazgos de años posteriores, sus colecciones no tienen gran importancia, con todo ocupan un lugar de honor en el British Museum porque representan el comienzo de la enorme cosecha recogida en el curso de los tiempos.
En la actualidad, el emplazamiento de Nínive se encuentra señalado por dos grandes montículos, llamados Kouyunjik y Nebi Yunus ("Profeta Jonás") así como por los restos de su muralla (una circunferencia de unos 12 km). El primer montículo (Kouyunjik) ha sido explorado en profundidad. Sin embargo, en el otro montículo no se han hecho demasiadas excavaciones debido a la presencia de un santuario musulmán dedicado al profeta Jonás en ese lugar.
En el siglo XIX, el cónsul francés en Mosul empezó a buscar en los grandes montículos que había en la otra orilla del río. Los árabes que empleó en esas excavaciones, para su sorpresa, llegaron a una edificación en el montículo de Khorsabad. Investigaciones posteriores del edificio demostraron que se trataba del palacio real de Sargón II, en el cual se exploró en profundidad en busca de esculturas y otras reliquias.
Los primeros grandes descubrimientos en territorio asirio fueron realizados por el francés Paul-emile Botta, que en 1843 comenzó, con la ayuda del Estado francés, unas excavaciones en los alrededores de la antigua Nínive. Aquí las excavaciones pusieron al descubierto los vestigios del palacio de Sargón II, el conquistador de Samaria, se hizo construir unos setecientos años antes de Cristo. Botta tuvo que vencer dificultades increíbles debidas al clima malsano, a una población desconfiada y supersticiosa como así también el gobernador turco de ese momento.
No obstante, este paleontólogo logro exhumar, habitación tras habitación, el imponente palacio de Sargón, edificio que se extendía en no menos de diez hectáreas. Los muros estaban adornados con dibujos e inscripciones que relataban la vida y la historia de los asirios; a la entrada animales colosales montaban la guardia. La arquitectura asiria, totalmente desconocida antes, se revelo de repente a la posteridad y el palacio desenterrado impresiono tan vivamente a los sabios de occidente como al mundo entero. Durante más de mil años, en la región misma nadie oyó hablar nunca de un palacio subterráneo.
En circunstancias sumamente difíciles, fue llevada a París una selección de objetos encontrados, silenciosos testimonios de pasada grandeza que hoy están en Louvre. Muchas otras curiosidades asirias insustituibles destinadas al mismo museo, se encuentran por desgracia en el fondo del Tigris. Para su traslado, junto con parte del tesoro de las excavaciones simultaneas en Babilonia, fueron cargadas sobre dos almadias que terminaron en mismo el río. En uno de los magníficos salones del Louvre el rey Luís Felipe abrió al publico con gran solemnidad, el primero de mayo de 1847, la colección integrada por los primeros testimonios arqueológicos de aquel antiguo reino tan citado en los textos bíblicos. Y así fue fundado el primer museo asirio del mundo.
En 1847, el joven aventurero británico Sir Austen Henry Layard exploró las ruinas. En el montículo Kouyunjik redescubrió el palacio de Senaquerib, que tenía 71 habitaciones y colosales bajorrelives. También desenterró el palacio y la famosa biblioteca de Assurbanipal que contenía 22.000 tablillas. El estudio de la arqueología de Nínive revela el poder y la gloria de la antigua Asiria durante los reinados de Esarhaddon (681-669 a.C.) y Assurbanipal (669-626 a.C.).
Los trabajos de exploración los siguieron M. Botta, George Smith y otros, en los montículos de Nebi Yunus, Nimrud, Kouyunjik y Khorsabad, y numerosos objetos asírios fueron exhumados y trasladados a museos europeos. Se descubrieron multitud de palacios, con sus decoraciones y losas esculpidas, revelando la vida y costumbres de este antiguo pueblo, sus formas de guerra y paz, de religión, el estilo de su arquitectura y la grandeza de sus monarcas. Las calles de la ciudad han sido exploradas y se han descifrado las inscripciones en los ladrillos, tablillas y figuras esculpidas. Con ello, los secretos de su historia han podido ser revelados.
El más importante de los recientes descubrimientos es la Biblioteca de Asurbanipal. Contenía unas diez mil tablillas en cuneiforme en las que se describía la historia, leyes y religión de Asiria. Esto hace que sea uno de los mayores tesoros de la literatura del mundo antiguo. La biblioteca contenía también antiguos documentos acadios, que son los documentos existentes más antiguos jamás encontrados, probablemente de la época de Sargón de Acad. Por otra parte, el arqueólogo Henry Rawlinson encontró una inscripción en la roca de Behistún con un texto políglota de la época del rey Persa Darío en antiguo persa, elamita y babilónio. Fue un hallazgo tan importante como el de la piedra de Rosetta pues su estudio sirvió para poder traducir e interpretar la escritura cuneiforme de los textos de las tablillas de la biblioteca.
En algunas de las tablillas se hacía mención al posible uso de algo similar al Tornillo de Arquímedes para elevar el agua, junto a otras tablillas que hablaban de jardines. Eso trae la hipótesis de Nínive como un posible emplazamiento de los míticos Jardines colgantes de Babilonia.

Biblioteca de Asurbanipal

Existió una gran biblioteca en la ciudad asiria de Nínive, iniciada por el rey Sargón II, que reinó desde el 722 al 705 a.C. y ampliada por el rey Asurbanipal (669-627 a.C.). Se encontraba situada en el recinto del palacio.
La biblioteca consistía en una colección de tablas hechas de arcilla, cubiertas de una escritura fina y apretada por ambos lados. Se llegaron a reunir hasta 22.000 tablillas, encontradas bajo los escombros del palacio real en Nínive. Medían entre 40 cm. y 1 cm., las más habituales eran las de tamaño intermedio.
Gracias a estas tabletas pudo ser descifrada la escritura cuneiforme asiria en 1846 por el arqueólogo ingles Henry Rawlison.
Según escribe su descubridor a estas estancias se accedió, por dos colosales relieves de dragón, el Dios-pez. La primera puerta, guardada a los dioses-pez; conduce a las reducidas camaras interconectadas que estuvieron decoradas con bajos relieves, en su mayor parte destruidos (...), hasta una altura de un pie o más desde el suelo estaba completamente llena de ellas (tabletas de arcilla).
Algunas enteras pero la mayor parte rotas en pedazos, probablemente por el derrumbe de la parte superior del edificio.
Fue famosa y muy considerada desde su creación. Cuando los babilonios arrasaron Nínive al mando de Nabopolasar en el 612 a.C., destruyeron gran parte de su contenido.
Se trata de la colección más completa que se conoce de escritura cuneiforme, un legado cultural dejado por el rey Asurbanipal que, según las noticias escritas que se conservan sobre su vida, mostró un gran interés por el saber y la ciencia de Mesopotámia y dio orden de buscar y confiscar todas las tablillas posibles, sobre todo en Babilonia. En ellas puede encontrase los temas más diversos:
Gramática
Diccionarios
Listas oficiales de ciudades
Tratados de matemáticas y astronomía
Libros de magia
Religión
Ciencias
Arte
Historia
Literatura.

Una de las obras más famosas de la biblioteca es el Poema de Gilgamesh, considerada como la obra narrativa más antigua de la humanidad y el Poema de la Creación. En 1875 fue descifrado el poema babilónico Enuma Elis.
El material empleado en las tablillas fue el más fino, es decir un tipo de arcilla de mayor calidad. En efecto, se observa que las provenientes de la biblioteca real, están fabricadas con una arcilla más delicada; tan de calidad es la arcilla como el cocido de la misma, que es de los más perfecto posible, siendo la escritura muy elegante.
Asurbanipal tenía tanto amor por los libros, que no vacilaba en enviar mensajeros a través de todo el ámbito de su imperio para que recogieran los libros más interesantes. Cuando no era posible llevarlos a Nínive, mandaba a realizar copias, pero no titubeaba en requisarlos cuando consideraba que era menester hacerlo.
En el escritorio que Asurbanipal organizó en su palacio se copiaron gran cantidad de textos antiguos con buena caligrafía y mucho esmero para conservar la fidelidad.

Temas de interés
Los fondos encontrados en las tabletas tratan de los más diversos temas.
Según el recuento realizado parece ser que una cuarta parte de las tabletas recuperadas contienen tablillas de agüeros que pretendían interpretar todas las peculiaridades observadas en los cielos y sobre la tierra, así como los hechos incidentales y accidentales de la vida cotidiana.
La mayoría de los conocimientos que poseemos sobre medicina en Babilonia y Asiria se han obtenido del descifrado de unas 800 tabletas, en ella se encuentran mezclados textos médicos, exorcismos, encantamientos y plegarias, todos los cuales eran usados como métodos terapéuticos.
Los temas astronómicos y astrológicos eran de gran importancia como lo reflejan la gran cantidad de tabletas que conservan los registros de observaciones astronómicas y de predicciones del periodo 2800 a 607 a. C. Una de las tabletas de hace aprox. 2600 años dice: “El 15 del mes de Ululu la Luna fue visible al mismo tiempo que el sol: el eclipse no ocurrió”.
De esta biblioteca procede el horóscopo más antiguo datado el 21 de mayo de 1114 a. C. Este posteriormente debió pasar a la Biblioteca de Alejandría como refleja una reseña de Ptolomeo.
El alcance del culto astrológico de los sacerdotes caldeos queda reflejado en una obra encontrada llamada Iluminación de Bel atribuida al rey Sargón.
En cuanto a la religión caldea se han encontrado tabletas que contienen el panteón mesopotámico, este refleja más de 2500 divinidades. La relación comienza por Anu, padre de los dioses, y Enfll, la diosa madre, continúa con Nergal principal dios infernal.
También han sido encontradas tabletas que contienen diccionarios completos de palabras sumerias y sus significados asirios.
Había en realidad más de una biblioteca, según se puede deducir de algunos colofones de los textos encontrados. Que se sepa, había una biblioteca del palacio y al menos una biblioteca del templo de Nabu, el dios escriba del panteón mesopotámico. Sin embargo como la totalidad de este material estaba controlado al parecer por el propio Asurbanipal, y además todo el conjunto documental forma parte de la misma colección en los inventarios del Museo Británico, se habla habitualmente de una sola biblioteca.
No obstante, eliminando textos que ni siquiera proceden de Nínive en la colección, descartando documentos económicos y administrativos que en realidad deben proceder de otros archivos, y dejando de lado miles de pequeños fragmentos aun sin catalogar y los duplicados de obras, se estima que la biblioteca de Asurbanipal tendría quizá entre 1000 y 1200 obras diferentes.
Hay que señalar que la formación de bibliotecas de Asiria no fue en modo alguno merito exclusivo de Asurbanipal. Se sabe, por ejemplo que hacia el 1100 a.c. Tiglat-Pileser I ya había establecido una biblioteca en el templo de Ashur, y esta practica pudo muy bien haber continuado con sus sucesores. Si cabe atribuir en cambio a Asurbanipal la imagen ideal del rey ilustrado, porque sí vemos en el al monarca personalmente preocupado por fundar y completar una biblioteca en la que se reuniera todo el conocimiento y la cultura de la época.

Organización de la biblioteca

La biblioteca de –asurbanipal estaba bien organizada. Tenía su propia fábrica de tablillas y un horno para cocerla. Las inscripciones estaban hechas con cuidado, con escritura uniforme y muy precisa. Los tamaños variaban entre dos centímetros cuadrados y el tamaño de una hoja legal; por lo general eran rectangulares y de dos centímetros y medio de espesor.
Estaban ordenadas en series por temas. Los trabajos literarios, por ejemplo, Enuma elish o la Épica de Gilgamesh, debían ocupar unas doce tabillas. Algunos trabajos matemáticos, astrológicos y mágicos ocupaban alrededor de cien tablillas. Cada tablilla terminaba con un pie de imprenta que indicaba su incipit y el de la tablilla siguiente de la serie, mas el titulo de la serie (que era el incipit de la primera tablilla) mas el numero de orden dentro de la serie. Muchos pies de imprenta incluían el nombre del autor y sus instrucciones respecto del uso de la tablilla; otras registraban el nombre del escriba y detalles de su compilación. Algunos eran extremadamente pomposos.
El colofón fue la aportación de los mesopotámicos al libro. Servía para identificar las obras, su catalogación y localización. Se colocaban al final y constaba el título, que era la primera frase. Cuando una obra se dividía en varia tabletas al final de cada una se ponía el principio de la siguiente. En el colofón figuraba el número de tabletas.
En los colofones de las tabletas se consignaba su propiedad.
Ejemplo de colofón:
“Palacio de Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria, que confía en Assur y en Ninlil; a quién Nabu y Tashmetu proporcionaron finos oídos y perspicacia, lo mejor del arte del escriba, que ninguno de mis antecesores lo consignó, la sabiduría de Nabu, los signos de la escritura, todos los que han sido inventados los he escrito en tabletas. Las he ordenado en series, las he colacionado, y las he colocado en mi palacio para mi real contemplación y lectura. Tu señorío no tiene igual, Assur, rey de los dioses. Cualquiera que remueva la tableta y ponga su nombre junto al mío, derríbenlo, contrariados y enfadados Assur y Ninlil, y hagan desaparecer su nombre y su especie de la tierra”
En los colofones babilónicos hay recomendaciones.
Se conserva una carta que Asurbanipal dirigió al gobernador de Basippa ordenándole una requisición general de tabletas.
También se conserva un registro de 1441 tabletas de arcilla y 69 series de tabletas enceradas que entraron en la biblioteca en dos meses y podrían pertenecer a la requisición reseñada.
A continuación leeremos un mensaje del rey a uno de sus gobernadores, llamado Schadannu:
“...Yo me hallo bien. Que la felicidad sea contigo. Cuando recibas esta carta, hazte acompañar por tres hombres. Has que te acompañen hombres eruditos de la ciudad de Borsippa y busca todas las tabletas, que se encuentren en las casas y todas aquellas que están conservadas en el templo de Ezzida. Busca las valiosas tabletas que se guardan en vuestros archivos y que no se poseen en Asiria y envíamelas. Yo ya he informado a los funcionarios y encargados. Nadie debe negarte esas tabletas, y si tu encuentras otras tabletas que figuran en la lista que te dí, pero que tu consideras de interés para mi palacio, entonces recógelas también y envíamelas...”
De acuerdo al texto precedente podemos apreciar que no solo se mandaron copiar textos sumerios, sino que este monarca los hace traducir; ya hemos mencionado que los libros traducidos se realizaban bajo la forma que ahora llamamos bilingües. O sea la traducción, acompañada de la obra original.
Esta carta habría sido escrita muy verosímilmente, como decimos vulgarmente nosotros, por el propio puño y letra (en este caso el cuneiforme) del propio Asurbanipal, con lo que, si esta observación fuera correcta, estaríamos ante un hecho poco documentado, a saber: el de el rey-escriba, especialmente sensible a la tradición y preocupado también, seguramente, por detectar desde la tradición sapiencial babilónica cualquier signo o augurio de desastre o desestabilización inminente para Asiria (concretamente en los rituales)
El mismo rey Asurbanipal había aprendido a leer y a escribir, de lo cual se enorgullecía y lo proclamaba constantemente, puesto que en esos años la mayoría de los monarcas no consideraban necesario ser ilustrados.
Las tablillas conservadas en la real biblioteca, llevaban su sello de propiedad, es decir una especie de ex libris, que contenían el siguiente texto:
PALACIO DE ASSURBANIPAL, EL REY DEL MUNDO, REY DE ASIRIA
La mayoría de las tablillas fueron copiadas para ser depositadas en sus archivos. Y esta conclusión se deduce fácilmente de los colofones o etiquetas que se encuentran al final de estos documentos, y que son, según se ha logrado determinar de veintitrés patrones diferentes. De entre ellos, quizá el más elocuente- también sin duda por su contenido piadoso- es el siguiente bellísimo colofón que sigue a un texto literario de tradición babilónica rescatado para la biblioteca:
“(texto) escrito y colacionado de acuerdo con su antiguo modelo.
Yo Asurbanipal, rey de la totalidad, rey de Asiria, a quien Nabu, y a su esposa han otorgado aguda comprensión y clarividencia para captar la brillante esencia de la escritura, que ninguno de los reyes que me precedieron jamás comprendió, escribí en las tablillas la sabiduría de Nabu, la pericia de los signos cuneiformes en toda su extensión, y los comprobé y colacione. Los deposite para la posteridad en la biblioteca del templo de mi señor Nabu, el gran señor, que se encuentra en Nínive para acompañarme, para guardar mi alma y protegerme de la enfermedad, y para mantener firme el fundamento de mi trono real. Oh Nabu, contempla con satisfacción y bendice mi realeza. Cuando acuda a ti, atiéndeme. Si paseo por tu templo, no dejes de guardar mis pasos. Y si este trabajo es depositado en tu templo y colocado ante ti, contémplalo y recuérdame con favor.”

Destrucción de la Biblioteca de Asurbanipal

Por desgracia, hacia el año 612 a. C., los medos y los babilonios destruyeron Nínive y arrasaron sus bibliotecas. Frazer, en el libro “historia de las bibliotecas del mundo”, ha dado la siguiente versión de este hecho:
[...] la biblioteca se encontraba en uno de los pisos altos del palacio, que se derrumbo durante el ultimo saqueo de la ciudad envuelto en llamas y en su caída redujo a trozos las tablillas. Muchos de ellos se encuentran todavía agrietados y tostados por el calor de las abrasadas ruinas. Mas tarde las ruinas fueron saqueadas por anticuarios de la clase de Dousterswivel, que busco en ellas tesoros enterrados, no del conocimiento, sino de oro y plata, y con su codicia contribuyeron aun más a destrozar y deshacer los preciosos recuerdos. Para acabar de contemplar la destrucción, la lluvia que penetra a través del suelo todas las primaveras, las empapa en agua que contiene en disolución diversas sustancias químicas, cuyos cristales, depositados en las grietas y fracturas, rompen, al crecer, en fragmentos aun mas pequeños las ya destrozadas tablillas. [...]

Escritura cuneiforme

La escritura cuneiforme es la forma más temprana conocida de expresión escrita de la que se han encontrado restos arqueológicos. Creada por los sumerios a finales del cuarto milenio AC, la escritura cuneiforme surgió como un sistema de pictogramas. Con el tiempo, las representaciones pictóricas se simplificaron y se hicieron más abstractas, dado lugar a lo que se conoce como escritura cuneiforme.
El alfabeto sumerio fue adaptado para la escritura de las lenguas acadia, elamita, hitita y luvita e inspiró a los alfabetos del antiguo persa y el ugarítico.
Los primeros pictogramas fueron dibujados sobre tablas de arcilla en columnas verticales, con una pluma fabricada a partir de un estilo de cáñamo afilado. Después dos desarrollos hicieron el proceso más rápido y fácil: la gente comenzó a escribir de izquierda a derecha en filas horizontales (rotando en sentido levógiro 90º a todos los pictogramas en el proceso) y un nuevo estilo de punta de cuña que fue usado introduciéndolo en la arcilla, dando lugar a caracteres en forma de cuña (cuneiformes). Mediante el ajuste de la posición relativa de la tabla frente al estilo, el escriba podía usar una única herramienta para una amplia variedad de signos.
La escritura cuneiforme tiene un formato específico de transliteración. Debido a la polivalencia del sistema de escritura, la transliteración no es únicamente sin pérdida, sino que además puede contener más información que el documento original. Por ejemplo, el signo DINGIR en un texto hitita puede representar tanto la sílaba hitita an, o puede ser parte de una frase acadia, representando la sílaba il, o puede ser un sumerograma, representando el significado sumerio original, dios.

Siglo XXI

Un equipo de académicos y arqueólogos iraquíes está trabajando sobre el proyecto de restaurar la antigua biblioteca. Para esta empresa pidieron la colaboración del museo Británico (donde están depositadas las antiguas tablillas) para hacer réplicas de las mismas. El Museo se prestó a dicha solicitud pero se presentan grandes obstáculos de tipo económico. Los arqueólogos iraquíes esperan que el organismo cultural de la ONU, la UNESCO, ayude a financiar el proyecto.


Conclusión
La investigación realizada nos permite vislumbrar que la biblioteca de Asurbanipal es un hito en la historia de las bibliotecas, es tal vez el primer intento de sistematización del libro, ya que como hemos visto esta biblioteca contaba con una “catalogación y clasificación” de los texto a la vez que realizaba traducciones de las obras de otros pueblos. Le debemos este legado a Asurbanipal, hoy podríamos decir que bien podría haber sido el precursor de la “sistematización” de las escrituras ya que la biblioteca de Asurbanipal constituía, en su mayor parte, en copias de antiguas obras babilónicas que este rey amante de las letras coleccionaba y clasificaba. Otro conjunto de importancia es la correspondencia. Gracias a sus cartas muy diversas se puede decir, que se conocen mejor los sucesos internos del reino asirio que los de otros períodos posteriores de la historia. La literatura asirio - babilónica alcanza su cima con los salmos descubiertos en la biblioteca de Asurbanipal ya que muestran semejanza con los salmos del antiguo testamento de la Biblia y con los relatos del diluvio universal, consideramos que esto podría aportar mas credibilidad o un marco empírico al antiguo testamento de la Biblia.
Por otra parte gracias al legado de tabillas se pudo lograr descifrar la escritura cuneiforme, utilizada en todo ese periodo como modo de comunicación y saber.
Al recorrer el marco teórico de la Biblioteca de Asurbanipal. No solo intentamos prestarle un merecido y modesto homenaje. Queremos con el también reivindicar la imprescindible necesidad de proteger y potenciar los estudios de las humanidades, para seguir buscando respuestas que nos expliquen cada vez mejor el cómo, y el por qué de nuestro lugar en el universo. Solo un alma sin raíces, probablemente débil para comprenderse algo mejor así mismo en el tiempo y en el espacio, puede vivir sin respuestas.

Bibliografía
Lerner, Fred. Historia de las bibliotecas del mundo: desde la invención de la escritura hasta la era de la computación. – Buenos Aires: Troquel, 1999. – 283 p.

Grimberg, C., Svanstom, R. Historia Universal. El alba de la civilizacion. Circulo de Lectores, 1986. tomo I.384 p.

Muñoz Cosme, Alfonso. Los espacios del saber. Historia de la arquitectura de las bibliotecas. Ediciones TREA

La escritura. La prehistoria del libro //En: Historia Universal del Libro / Hipólito Escolar Sobrino. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1993. p. 25-26.

Las tabletas cuneiformes de la Mesopotámia. //En: Notas sobre la historia del libro / Matilde Tagle de Cuenca. Córdoba : El Copista, 1997. (Biblioteca de Historia) ; p. 36-40

George Smith y la Biblioteca de Asurbanipal. Juan Oliva. Universidad de Castilla- La Mancha. Ciudad Real

http://es.wikipedia.org/wiki/Biblioteca_de_Asurbanipal

http://www.cielosur.com/archisaene03.htm

http://www.proel.org/alfabetos/sumerio.html

http://www.diomedes.com/hm_3.htm
Mesopotámia: La Escritura y los Arqueólogos

http://www.nueva-acropolis.es/Noticias/2002/00046.htm

http://enciclopedia.us.es/index.php/N%EDnive



1 comentario:

Marcelo Pesaresi dijo...

Muchas gracias, fue muy util la informacion que han recopilado sobre la Biblioteca de Azurbanipal